viernes, 17 de marzo de 2017

ENTREVISTA A JAVIER ZABALA

 La magia de lantesis


En esta ocasión protagoniza la entrevista de este mes el ilustrador leonés Javier Zabala. Esta entrevista  publicada en Peonza en el año 2012 y actualizada a fecha de hoy. Seguro que la palabra de este creador tan personal os cautivará tanto como sus ilustraciones.




 Javier Zabala (León, 1962). 

Tuvo una infancia llena de libros. Estudió Ilustración y Diseño Gráfico en la Escuela de Artes Aplicadas de Oviedo. Comenzó a trabajar en prensa, publicidad y dibujos animados. En 1988 se trasladó a Madrid e inició su trabajo en la ilustración. Su estilo es “ecléctico y creo que evoluciona hacia la síntesis”. Combina la acuarela con la tinta, el collage con las estampaciones, o la sutileza con la fuerza; sus personajes están llenos de expresividad y están cercanos al expresionismo. La parte esencial de su trabajo es el ritmo del libro.” Tiene que ver con la relación gráfica entre las ilustraciones y también con la cadencia de la lectura”. La parte de su trabajo con la que más disfruta es la inicial, cuando busca la manera de afrontarlo. Su inspiración procede de recuerdos o vivencias personales: paisajes, películas, exposiciones o música. Espera que sus libros provoquen sentimientos en los lectores que los leen, diferentes en cada uno. Dedica su tiempo a la ilustración para adultos, prensa, carteles, cubiertas; además, imparte cursos de ilustración y conferencias en distintos lugares del mundo. Recibió, entre otros, el Premio Nacional de Ilustración en 2007 y el Premio Junceda Iberia en 2010. Obtuvo Menciones de Honor de los Premios de la Feria Internacional de Bolonia en la categoría Ficción (2005) y Poesía (2008). 




¿En qué medida influyeron los libros de tu infancia en la decisión de ser ilustrador?

Tengo un vivo recuerdo de algunos de los libros que leía (y miraba)de pequeño y ahora sí pienso que algunos de ellos me han ayudado a convertirme en ilustrador. Incluso, hace unos años, rebusqué en mi biblioteca unos antiguos libros de mi infancia, (con imágenes de ilustradores eslavos) porque sentí una especie de dejàvu al mirar una serie de dibujos que acababa de hacer. Al compararlos con las ilustraciones de aquellos libros de mi infancia, las coincidencias eran notables. Otra historia parecida me sucedió con el ilustrador inglés Quentin Blake al principio de mi carrera. Me solían decir entonces que tenía influencias suyas, pero yo ni tenía un solo libro de este autor en mi casa entonces, ni era consciente de mirar a este autor con mayor interés. 

Un día mi madre, en unas navidades, me dijo que si quería, revisara mis antiguos libros del colegio, que ella todavía guardaba, por si quería conservar alguno. Fue entonces cuando vi un libro de inglés: Peter and Molly. Las ilustraciones, precisas y contundentes, eran de Quentin Blake, y recordé cómo me encantaban de pequeño. Entonces, fui consciente de que muchas de nuestras influencias están ahí desde hace mucho tiempo, de que tenemos la cabeza llena de imágenes esperando a salir. Obviamente no todas son buenas y hay que estar atento porque tienden a presentarse sin permiso. Están ahí, lo único que puedes hacer es procurar dejar salir sólo las interesantes.



Aún así, creo que el imaginario de mi infancia tiene más relación con las películas, los cómics o las pinturas que con los libros, aunque sí que recuerdo que se formaban en mi cerebro imágenes muy nítidas cuando leía según qué relatos.



¿Cuándo sientes que un libro te atrapa como lector adulto? ¿Qué admiras en la Literatura que lees?

No necesariamente que me cuente algo nuevo, (aunque es deseable) pero sí valoro que me lo cuente a través de su mirada y que ésta sea sensible, ingeniosa. Aprecio también la capacidad de algunos autores (pintores o fotógrafos o escenógrafos o…) para hacerme mirar con otros ojos las cosas pequeñas, la realidad cotidiana. Más allá de esto, ya desde pequeño, le pedía a un libro que me moviera la silla, que me produjera preguntas, que me dejara incluso un poco incomodo, que al acabarlo sintiera pena. Me gusta salir de los libros un poco distinto de como entré. Que sea lo más parecido a un viaje. Cuando encuentro todo esto en una lectura, suelo ser muy fiel a su autor.

Durante tu formación universitaria tuviste varios intentos en Veterinaria y Derecho, ¿qué te llevó hacia la Ilustración y el Diseño Gráfico?

Quizás la pregunta deberíamos formularla al revés: ¿qué me llevó hacia Veterinaria y Derecho? Es una historia un poco larga e intentaré resumirla. En realidad yo siempre quise estudiar Bellas Artes. Se lo dije a mis padres y ellos me dijeron que no me preocupase mucho, que eso tenía solución. Y, con su mejor intención, me llevaron a un psicólogo amigo para que me “reorientara”... El psicólogo que era un gran profesional, no me reorientó, ni siquiera lo intentó, pero yo acabé igualmente en la Facultad de Veterinaria. Después de pasarme un año sin poder comer huevos fritos y ciertos tipos de carne, debido a las prácticas de las clases de embriología y anatomía, mi siguiente parada fue Derecho. Finalmente me salí con la mía pero con no poco esfuerzo. Una historia bastante frecuente en la España de la época, cuando tu elección no encajaba con lo que se esperaba de ti...

A aquella época, creo que debo el resultado gráfico de mi libro Hamlet, publicado en Nórdica Libros. Hay ilustraciones de este trabajo que tienen su origen en el test Rochas (el test de las manchas) que me hizo el psicólogo entonces.


¿Dónde tienen raíces, tus influencias artísticas iniciales? ¿Y actuales?

Hablaba antes de Quentin Blake. Recuerdo también las clases de dibujo en las tardes invernales de León, haciendo dibujos de estatuas, y copiando cuadros de los maestros holandeses,y por supuesto, los cómics; muchos ilustradores de mi generación, los que vivimos el boom del cómic adulto en la España de los 80, empezamos así. En mi caso, más como ávido lector que como autor, pero obviamente influido.

Recuerdo también haber leído con 16 años las biografías de Van Gogh, Degas, Toulouse Lautrec, Goya... Casi todos los pintores que me interesaban entonces eran naturalistas. Ahora, en cambio, me interesan más los lenguajes más interpretados, más metabolizados, que de pequeño, en realidad no comprendía bien.

Por poner nombre a algunos de ellos, mencionaría las vanguardias del s.XX, el Románico, la pintura italiana, flamenca y alemana de los S.XIII al XV. Pero en realidad acabaría antes diciendo lo que no me interesa.

Constantemente me dicen que tengo influencias de éste o de aquel artista, incluso de algún contemporáneo mío que ni siquiera conozco y seguramente todos tienen razón, al final todos bebemos de las mismas fuentes y es normal que constantemente se encuentren paralelismos.




¿Qué sucedió en tu interior la primera vez que fuiste a la Feria de Bolonia que cambió tu carrera?

Es cierto que hubo para mi un antes y un después de, esa, mi primera Feria. El mercado editorial era muy distinto al de ahora. En España la producción de álbumes infantiles era prácticamente nula y los poquísimos que se editaban aquí eran, lógicamente, responsabilidad de los ilustradores con más recorrido. En España, los estilos posibles eran muy restringidos y no existía internet para conocer las nuevas tendencias. Era absolutamente necesario entonces, si querías tener una visión global y propia del mundo editorial, participar en las ferias, y la más adecuada para un ilustrador, antes y ahora, es Bolonia. Todas las tendencias nuevas y viejas y los artistas y editores de todo el mundo coincidían en esos cuatro días.

Con el tiempo, ir a la feria se convirtió en un rito, una costumbre saludable, una manera de ver y compartir con los amigos de fuera, de confrontarme también conmigo mismo.

Conocí a ilustradores centroeuropeos y eslavos, los que serían mis maestros y después también amigos. En ellos descubrí la fuente original de las tendencias que había visto en España. España, hoy, marca tendencias en ilustración, pero en aquella época era al revés. Todo ello me ayudó a ser más yo mismo.

En aquellos años íbamos muy pocos españoles (Lobato, Urberuaga,Rodero,Wensell, Solé y pocos más). Hoy hasta las escuelas de arte organizan viajes allí y los futuros profesionales conocen ya desde el principio algo que creo imprescindible y siempre muy enriquecedor.





¿En qué medida fue determinante en tu crecimiento como ilustrador trabajar para Bohem Press?

Otakar Bozejovsky, editor de Bohem, después de escapar de su Praga natal, ya en Suiza, quería fundar una galería de arte. Fue entonces cuando se encontró con su compatriota e ilustrador Stepan Zavrel. ¿Por qué no hacemos juntos una editorial de libros donde el arte tenga un papel relevante?, le dijo Zavrel. Así nació Bohem Press en los años 70. En los 90, Bohem Press era una editorial mítica. Con esa génesis, tenía que ser interesante por fuerza. Su fondo editorial se enriqueció con los mejores artistas de cada momento. La generación que desarrolló las bases de lo que hoy conocemos por álbum ilustrado. La sana competencia entre talentos produjo algunos de los mejores libros que yo haya visto.

Una época dorada que yo viví durante casi diez años como aspirante y como cronista privilegiado. Después, también como autor.



Era un ambiente muy internacional y fueron editores muy exigentes, pero con un gran conocimiento de su oficio y sobre todo eran muy valientes aceptando propuestas novedosas. Sentías una gran libertad creativa trabajando con ellos. Más allá de lo profesional, era normal establecer fuertes vínculos de amistad entre todos nosotros.

La primavera de 2012, estuve en Polonia invitado para pintar un fresco cerca de Varsovia, y antes de regresar a España pasé unos días inolvidables en casa de mi viejo amigo y maestro Jozef Wilkon, que con más de 80 años, parece que todavía se pregunta qué es lo que va a ser de mayor.

Yo he seguido creciendo, desarrollando mi estilo, pero cuando vuelvo la vista atrás no puedo dejar de pensar que yo me formé como ilustrador con todos esos maravillosos artistas y personas y soy plenamente consciente de la suerte que tuve.

Y hablando de estas cosas, me vienen a la cabeza preguntas que me hago desde hace muchos años: ¿Dónde están los viejos ilustradores en España? ¿Qué hacemos con ellos? ¿Qué tipo de mercado tenemos que prescinde o expulsa a los talentos más experimentados?




¿Qué elementos componen tu “estilo ecléctico que evoluciona hacia la síntesis”?

Creo que muchos, muchísimos. Yo mezclo todo lo que alcanzo a imaginar, sean técnicas o estilos gráficos. Lo hago porque me interesa, me divierte, me motiva y me resulta muy enriquecedor. Luego, es cierto que cada vez trabajo más con muy pocos elementos, o de alguna manera hago bloques gráficos. Me gusta contar lo más posible con poco.

¿Cómo es tu proceso creativo desde que recibes un texto hasta que entregas las ilustraciones?

Yo diría que casi todo el proceso se va fraguando lentamente en mi cabeza. Prácticamente el 80% del tiempo lo dedico a la planificación del libro, sea con storyboards, documentación, pruebas técnicas y estilísticas… En esta etapa soy muy caótico, me dejo llevar mucho y trabajo como un poseso, y es entonces cuando aparece lo que yo llamo la imagen “llave”, esa que me abrirá la puerta del mundo al que pretendo entrar. Sólo entonces, empiezo realmente el libro, esperando, eso sí que sea ésa la llave de la puerta adecuada (a veces no lo es…) A partir de entonces, soy muy rápido y suelo hacer muchas versiones de cada ilustración. También varios stories a lo largo del proceso que me ayudan a redirigir las cosas. Es sólo al final cuando veo si todo está ajustado, y sino, cambio lo que haga falta.




¿En qué medida las técnicas que utilizas surgen de la propia historia que ilustras?

Yo creo que las técnicas tienen que estar más ligadas al carácter del artista que al libro o al tema. Yo, que no soy una persona precisamente paciente, suelo utilizar técnicas de resultados rápidos incluso muy sencillas.

Las técnicas a veces surgen por su relación con la historia o con mundos paralelos a la historia, pero no es muy frecuente. Más bien tienen que ver con mis intereses gráficos de cada momento o con el papel en que será editado el libro (si absorbe el color o son técnicas muy sutiles que no reproducen bien). Pero más allá de estas circunstancias, las técnicas sólo me parecen una herramienta para comunicar, para transmitir sensaciones.

No concedo demasiada importancia al tipo de técnica que usaré en un libro. Por otro lado, me encanta mezclarlas todas e intentar que convivan bien, que exista la tensión, el contraste, la armonía adecuada entre ellas. Siempre procuro usarlas con un sentido narrativo, al servicio de la narración gráfica.




¿Cómo logras el ritmo en tus libros?

Tanto el ritmo narrativo, (que tiene que ver con la cadencia en la lectura de las imágenes, con los momentos más tranquilos o más intensos, con el dramatismo o la calma), como el ritmo gráfico (la relación entre los blancos y las masas oscuras, relación entre las páginas, etc.) los desarrollo, al menos en embrión, en el storyboard y los voy reorientando según avanza el libro. Tengo una manera de trabajar muy intuitiva y procuro aprovechar todo lo que va sucediendo aunque no estuviera previsto. Por eso, suelo hacer varios stories a lo largo del proceso para no perderme.Al final hago una última revisión, sobre todo del ritmo gráfico, y suelo cambiar cosas hasta que la armonía entre las partes me convence.

A veces, el color sólo destaca una zona, a veces produce tranquilidad, a veces contrasta o equilibra. Para mi es uno de los elementos con los que cuento, como la línea o el tono. Sí que es verdad que últimamente soy muy sobrio con el color, tiendo a utilizar pocas gamas de color y utilizo el balance tonal para crear tensión entre las distintas partes de la imagen.

¿Qué cualidades tienen que reunir los personajes que protagonizan tus obras?


Primero tienen que estar bien construidos como personajes
literarios, me los tengo que creer. Después, tengo que poder
establecer con ellos un vínculo (emocional, gráfico…del tipo
que sea) si no lo consigo, no me considero capaz de aceptar el trabajo.
Gráficamente, deben ser fuertes, creíbles, coherentes con el trabajados hasta que los conoces como la palma de tu mano.
Tienes que estar seguro de que en ese momento no podrías
haberle sacado más partido, hasta en los últimos matices.
Del último libro que hice para la Bohem Press, Der Einsame
Drache
, tengo guardadas tres enormes cajas de bocetos y
pruebas partiendo del naturalismo y evolucionando hacia la
síntesis. Al final del proceso, el personaje era prácticamente
un monigote, lo más sencillo que puedas imaginarte. Y es
uno de los personajes de los que estoy más orgulloso.


¿La composición en tus ilustraciones es un vals que nace de  forma natural tras la lectura del texto y donde cada uno de los elementos encuentra su lugar después de los “ensayos”-  bocetos, o más bien es una marcha militar que guarda unas reglas decididas al iniciar el planteamiento del libro?

Sin duda, es más parecida a la primera opción. En mis libros
hay muy pocas cosas decididas a priori. Me gusta encontrar 
respuestas por el camino.



¿Qué deseas transmitir a través de tus ilustraciones a los lectores que compran tus libros?

Yo creo que una buena ilustración y/o un buen libro ilustrado (sobre todo si es un álbum) se tiene que auto-explicar. Tiene que contar por sí mismo una, o varias, historias. A partir de ahí, yo prefiero siempre sugerir que imponer un mundo demasiado concreto al lector. Sugerir emociones, sentimientos, sorpresa, sentido del humor, miedo, angustia, perplejidad, complicidad…

Después de mirar tu trayectoria como ilustrador en estos años y después de más de setenta libros, ¿cómo te sientes?, ¿transitas por dónde quieres o por dónde puedes, o ninguna de las dos cosas?

Yo suelo decir cuando doy cursos que la libertad (también la creativa) nunca es gratis. Hay que ganársela todos los días. No podemos olvidar que trabajamos para editores que venden en mercados y que muchas veces tienen formas de ver la ilustración o el producto libro de manera muy distinta a la tuya. Algunas veces las propuestas arriesgadas no se comprenden. El mercado siempre irá detrás de ti. En este sentido, creo que es importante intentar trabajar con editores afines emocional, estética y profesionalmente y que confíen en tu trabajo. 

Yo creo que la obligación de un artista es siempre trabajar un poquito más allá de la línea roja del mercado. Después, explicar bien, y defender tus criterios. Por otra parte, y por fortuna, el mercado en la última década ha evolucionado en casi todo el mundo diversificando muchísimo las ofertas gráficas. Cualquiera que haga un trabajo maduro creo que puede encontrar la libertad suficiente para trabajar en el mercado global actual. Sólo tiene que elegir bien sus compañeros de viaje.

Recuerdo una anécdota en una conferencia de Tony Ross en Madrid. Le preguntó un ilustrador español: “Los editores con quienes suelo trabajar siempre me piden las mismas cosas y yo quisiera cambiar. ¿Qué puedo hacer?” Tony Ross, simpático y siempre ocurrente respondió: “ Puedes hacer dos cosas: Intentar cambiar la forma de pensar de tu editor, o bien…cambiar de editor”.





¿Qué te aporta como creador tu labor como profesor en los Cursos Internacionales de Verano y en el Master de Ilustración de la Universidad de Macerata (Italia), en los Cursos de Otoño de la Scuola Internazionale d’Illustrazione de Sàrmede (Italia), en los cursos de verano de las Bibliotecas de Roma, organizados por el Ayuntamiento o en los diversos curso que impartes en distintos lugares del mundo?

Siempre recibo mucho feedback de los alumnos. Esto es para mí lo más enriquecedor de los cursos. Para dar clases tienes que tener muy claros los fundamentos de tu trabajo. Los alumnos suelen interpelarte y hacerte muchas preguntas no siempre fáciles. Yo realmente aprendo muchísimo en los cursos y me parece una experiencia apasionante. Eso sí… después de un curso de 8 horas diarias durante 6 días acabas para que te tiren a la basura…




¿Qué parte de tu infancia te sirve en tus talleres con niños?

Yo con los niños hasta los 11 años me divierto tanto como ellos, o más, por lo que sí que me debe visitar mi infancia en esas ocasiones… y en tantas otras. Creo que siempre es bueno mantener vivo en nosotros al niño que fuimos.

Premio Nacional, Menciones en la Feria del Libro de Bolonia, Premio Junceda, Finalista del Premio Andersen…¿qué valoras de los premios que estás recibiendo en estos últimos años?

Que valoren tu trabajo es estupendo, especialmente cuando lo hacen tus propios colegas. Es siempre muy bonito que te den premios, aunque nunca me he ocupado mucho de ellos, seguramente por falta de tiempo. Son una palmadita en la espalda, a veces una responsabilidad añadida, como cuando representas además a tu país como en el Andersen. Entonces, sí me obligo a producir el mejor dossier posible dentro de mis limitaciones.

De todas formas hace tiempo que creo que buscar el éxito es seguramente la mejor manera de no encontrarse con él nunca. Además, corres el riesgo de dejar de disfrutar de tu trabajo y eso sí que me parece grave....




- ¿Qué proyectos profesionales tienes pensado abordar en el futuro?

Estoy ahora acabando un trabajo para el Salón del Mueble de Milán, lo que llaman "Il fuorisalone", instalaciones paralelas a la feria en el centro de la ciudad.. El trabajo es una suerte de escenografía de 16 paneles que se expondrán todos juntas en un espacio de Milán dentro de un mes. El panel más grande medirá 5 x 4 metros y ¡claro, me he divertido mucho !

A la vez llevo tiempo trabajando en un libro para Kalandraka, "El Bolero de Ravel". Después dos proyectos con el Zorro Rojo, contigo, nuestras  Grullas y así hasta trece cosas, incluyendo tres proyectos míos personales. De la mayoría no puedo hablar mucho.

También trabajo ahora en la preparación de una exposición en Bolonia durante esta próxima feria 2017. El tema son mis cuadernos de viaje y el libro que edité el año pasado: Carnets . Sobre Carnets también tendré otra exposición en Málaga (alrededor de junio) y otra más en Brasil en mayo (en esta también se expondrán originales de otros libros míos). Y para finalizar el año, en diciembre una retrospectiva de mi trabajo en mi ciudad natal, León.

Otras cosas: Un curso en Padova después de la feria de Bolonia y otro en Brescia en verano. También quería organizar uno en mi estudio de Madrid y quizás, si encuentro tiempo atender una invitación para otra exposición en Moscú en octubre. ¡Ah,! Un curso en Argentina a finales de este año, también.

Con tu pregunta me has hecho recordar todo y mmmm sí, ¡un poco denso…!
Por el medio nos peleamos mi nuevo estudio y yo y ya nos estamos haciendo muy amigos.


¿Cómo notas los efectos que produce la disminución de las ventas de libros en tu trabajo?,¿ y qué opinas, como ciudadano, de las reducciones en los presupuestos destinados a la cultura, educación o sanidad?

Ahora no puedo evitar pasar del agobio a la preocupación y el cabreo, y no por la disminución de las ventas de libros, que es muy notable desde hace ya al menos tres años, sino por los recortes en cultura, sanidad, educación… y tantos derechos que estamos perdiendo día tras día para saciar a mercados depredadores y políticos incompetentes y/o cobardes, tanto en España como en Europa.

Ha sido un placer, Javier.





Selección bibliográfica:

-Carnets. Verkami, Madrid, 2015.

-La prosa del Transiberiano y de la pequeña Jeanne de Francia, de Blaise de Cendrars. F.C.E. México, 2014.

-El pájaro enjaulado, de Vincent van Gogh. Ed. Edelvives, Zaragoza, 2013.

-Árboles, de Mario Benedetti. Libros del Zorro Rojo, Barcelona, 2012.

-Las ventanas más pequeñas del mundo. Servicio de Publicaciones del Conaculta, México, 2012.

-The Clam and the Snipe. Tradicional. Grimm Press. Taiwán, 2010.

-Platero e eu, de Juan Ramón Jiménez. WMF Martinsfontes, Sao Paulo, Brasil, 2010.

-Ancient chinese poetry, Tradicional. Grimm Press, Taiwan, 2010.

-La dama del perrito, de Anton Chejov. NórdicaLibros, Madrid, 2009.

-Hamlet, de Willian Shakespeare. Nórdica Libros, Madrid, 2009.

-Bartleby el escribiente, de Herman Melville. Nórdica Libros, Madrid,2008.

-El hombre que compró la ciudad de Estocolmo, de Gianni Rodari. SM

Ediciones, Madrid, 2008.

-Santiago, de Federico García Lorca. Libros del Zorro Rojo, Barcelona, 2007.

-Der Einsame Drache, de Doris Dietrich. Bohem Press, Zürich, 2007.

-El bosque de los sueños, de A.R. Almodovar. Editorial Anaya, Madrid, 2004.

-El soldadito Salomón, de Rocío Antón y Lola Núñez. SM Ediciones, Madrid, 2004.

-El gato con botas, de Perrault. SM Ediciones, Madrid, 2004.

-Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes (adaptación de Carlos Reviejo). SM Ediciones, Madrid, 2004.

-Barcelona für Kinder. Bohem Press, Zürich, 2002.

-Madrid für Kinder. Bohem Press, Zürich, 2001.




lunes, 6 de marzo de 2017

PROYECTOS CON...

BRUNA VALLS, ESTELÍ MEZA

JORDI VILA DELCLÓS Y XOSÉ COBAS

Los proyectos son como las semillas que germinan con la llegada de la primavera. En este caso os presento cuatro proyectos que irán germinando en el futuro próximo. 
Me llena de alegría encontrar a un artista que te gusta mucho lo que hace. Me llena de expectación ponerme en contacto con él. Y me llena de emoción recibir sus imágenes cuando comienzan a ilustrar. Agradezco mucho la confianza y el esfuerzo que supone ilustrar en el aire, sin la seguridad de una publicación inminente.
Y soy muy afortunado al poder contar con el trabajo de los artistas que han ilustrado mis libros.

Como un susurro es un proyecto que verá la luz esta primavera de la mano de La Fragatina. La historia estaba en la mesa de Jordi Vila Delclos ( Barcelona, 1966) desde hace un par de años y ahora ha echado a andar. Las imágenes son de Jordi dan una visión única a este cuento de recuerdos y deseos.




"Aquella tarde habían llegado hasta la cumbre de su mundo. Desde lo alto de Monte Azul se veía el valle; al fondo estaba su pueblo. Gabriel y su abuelo Mateo subían a ese lugar con frecuencia. Tanto en una estación como en otra; no importaba el tiempo que hiciera".

 


La Sombra es un texto inspirado en las vivencias que mi madre tuvo en su infancia durante la Guerra Civil. Esta historia entusiasmó al ilustrador Xosé Cobas (Negreira, A Coruña, 1953) que había tenido un familiar escondido en una cueva durante la guerra. Su implicación en el proyecto fue tal que ya está terminado y listo para ser editado.



"María camina hacia el lavadero. Su silueta se alarga bajo los castaños. Sus pies suenan al andar. Las hojas secas cubren la senda de La Vega y crujen a su paso.

Otro ruido se eleva sobre los árboles. Se va acercando, cada vez se oye más fuerte, hasta que se hace atronador. María lo reconoce, el miedo inunda sus ojos. Deja la cesta de ropa y corre hacia el interior del bosque. No mira atrás, no se detiene hasta que llega a la gran caverna, a la que llaman La Sombra."







Marea de versos es un texto poético que se acerca al gran personaje que es el mar.  Mar que baña las costas de los continentes, las playas de arena fina, mar que golpea los acantilados, mar que se aquieta en las ensenadas.
La ilustradora Estelí Meza (México, 1980) se ha enamorado de este poema y lo está convirtiendo en agua y algas, espumas y arenas.






El último proyecto que os presento surgió de una forma diferente. Esta vez fueron las imágenes de Bruna Valls (Barcelona, 1989) las que me encantaron y me inspiraron una historia: La colección del abuelo. Bruna está en la labor de crear las ilustraciones restantes para terminar nuestra terrible historia.



"La casa del abuelo siempre está abierta. Entro sin llamar. En el salón se respira el olor del café que tanto le gusta y el rumor del agua ahuyenta el silencio. Todo está ordenado, cada objeto tiene su lugar. Me siento en el sillón del abuelo, cierro los ojos y noto su presencia. Me sobresalto un poco y entonces veo un álbum de fotos sobre su mesita contigua Lo tomo entre mis manos. Es pesado. No recuerdo haberlo visto nunca. Lo coloco sobre mis piernas y lo abro".






 Espero que pronto los podías leer y ver.


martes, 21 de febrero de 2017

ENTREVISTA A MIGUELANXO PRADO

MIGUELANXO PRADO
la intensidad expresiva




Tenemos la suerte de contar en esta entrada con uno de los más importantes creadores de cómic del mundo: Miguelanxo Prado. Estamos contentos al poder conversar con él y queremos compartirlo con nuestros lectores para que también disfruten con sus palabras y sus imágenes. Esta entrevista se publicó originalmente en la Revista Peonza, nº108. 




Breve biografía:

 Miguelanxo Prado (A Coruña, 1958) es un artista con más de treinta años de trayectoria que ha realizado cómic, ilustración infantil, animación, pintura, dibujo… y todo para contar historias que le preocupan, que le inquietan. Sus obras más personales son las de cómic porque en ellas también escribe los guiones. Su trabajo es internacionalmente conocido y reconocido. A lo largo de su trayectoria ha recibido muchos premios, entre los que destacan: Premio Génie de la Convention de París (1988), Mejor obra del Salón del Cómic de Barcelona por Quotidianía delirante (1989), Trazo de tiza (1994), La mansión de los Pampín (2005) y Ardalén (2013), Premio Alph-Art del Salón de Angoulême (1991 y 1994), Premio Max & Moritz al mejor cómic infantil y juvenil en alemán (1998), Premio Eisner a la mejor antología por Sandman: Noches eternas (2004), Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona (2007) y Premio Nacional de Cómic (2013).



¿Cómo te sientes cuando echas la vista atrás y ves tus libros, tus películas, tus obras, en una palabra?

Con algo de vértigo y bastante satisfacción por haber tenido la oportunidad de terminar y hacer públicas todas esas obras. He sido muy afortunado, y sigo siéndolo por poder continuar creando, pese a «la que está cayendo».

¿En tu infancia imaginaste alguna vez que te gustaría llegar a ser un artista, en el sentido de persona dotada de la virtud y disposición necesarias para alguna de las bellas artes?

No, jamás. Me pasaba, desde muy pequeño, el día dibujando e inventando historias, pero para mí todo aquello no tenía nada que ver ni con el arte ni con una actividad profesional. Tardé muchos años en cambiar mi percepción.



¿En qué fuentes visuales bebías en tus primeros años y en tu juventud? ¿Qué artistas admirabas entonces?

Desde muy pequeño también visitaba los sábados por la tarde las galerías de arte de la ciudad (cuatro o cinco, tal vez, entre institucionales y un par de privadas...) en compañía de mi padre. Mi padre fue toda su vida un gran amante del arte y con él visité El Prado y el Toledo de El Greco, y aprendí a admirar a los «clásicos». Después vendrían Vermeer, los impresionistas, los fauvistas, los expresionistas, el Modernismo y el Art Decó... Las vanguardias... Y, de repente, ya en la escuela de arquitectura, el cómic. Un relámpago.

¿Por qué decidiste dejar tus estudios de arquitectura y lanzarte al mundo del cómic?

Porque comprendí que, si conseguía acabar la carrera solo sería un arquitecto mediocre, con un montón de dilemas éticos sin resolver y, en cambio, presentía que tendría algo más que decir a través de aquel lenguaje que acababa de descubrir.



¿Cómo fueron tus inicios en la revistas de los años ochenta: Zona 84, Comix Internacional, 1984, Cairo, Cimoc o El Jueves?

Aparentemente simples. Me presenté ante un editor con tres historias, me compró dos y empezó a «encargarme» historias sueltas de cuando en cuando, cada vez más frecuentemente, hasta que me propuso que le plantease mi primera serie. A partir de entonces los libros se fueron encadenando ininterrumpidamente. Y los recuerdo efervescentes, en aquella Barcelona de mediados de los 80.


De estos años ochenta son tus primeros álbumes de cómic: Fragmentos de la enciclopedia délfica y Stratos, ¿por qué las historias están situadas en mundos futuros o de ciencia ficción?

Primero, porque las dos opciones que me ofreció el editor fueron o terror o ciencia-ficción. Los dos temas me interesaban, pero en aquel momento la ciencia-ficción me apasionaba (Arthur C. Clarke, Stanislav Lem, George Orwel, Huxley...), de modo que opté por esa temática.

Luego llega el humor a través de Quotidianía delirante originado en tus colaboraciones en El Jueves. Ahí la temática se hace realista y cuentas historias cotidianas pero cargadas de ironía y delirio. ¿Qué te atrae de ellas?

Sobre todo, la posibilidad de «intervenir» en mi sociedad, de proponerle al lector, a través del humor, una mirada crítica sobre nuestro entorno y sobre nosotros mismos. Y cuando empiezo a hacerlo, descubro que me gusta esa nueva «vía» y que me ayuda a «digerir» mis contradicciones y mis cabreos.

Las dificultades de comunicación y las relaciones sentimentales protagonizan dos de tus obras más emblemáticas: Tangencias y Trazo de tiza. Con ellas tu trabajo se centra en los sentimientos y los convierten en materia literaria. ¿Cómo surgen estas obras? ¿Qué te interesa poner en valor a través de ellas?



En el caso de Tangencias, el ver cómo a esa franja social de artistas, profesionales liberales, intelectuales y semejantes, las relaciones sentimentales se les complican por cuestiones pintorescas y esa tendencia a una cierta teatralidad grandilocuente y pretendidamente trascendente. Trazo de tiza es un artificio narrativo que pretende explorar estructuras hasta aquel momento no habituales en el cómic para contar, como has señalado, un microcosmos de incomunicación y malentendidos.



En los años 90 comienzas tu colaboración con la industria del cine de animación a través de la creación de personajes: en España con el Club Xabarín para la TVGA y en Estados Unidos para la serie Men in Black producida por Steven Spielberg. ¿Cómo recuerdas esa experiencia? ¿Qué te aportó ese trabajo?

Supuso descubrir un nuevo lenguaje, una nueva forma de combinar imagen y palabra que, hasta aquel momento, me había pasado casi desapercibida. En cierta forma fue muy similar a mi descubrimiento tardío del cómic. Introducirse en terrenos completamente nuevos es siempre una experiencia excitante, y haber podido hacerlo con los medios de Hollywood, aunque fuese al nivel más modesto de una serie de televisión, en comparación con los largometrajes, un privilegio.



Desde 1998 diriges El Salón del Cómic de A Coruña, ¿qué te impulsó a participar en esta iniciativa de forma tan comprometida?, ¿qué te hace disfrutar después de más de diecinueve ediciones contando con la limitación de tiempo que te persigue con frecuencia?

La historieta, aún hoy, tiene una condición contradictoria, reverenciada por un buen número de lectores y lectoras, tomada en serio por estamentos académicos y de reflexión artística, pero aún desconocida y caracterizada por prejuicios trasnochados, incluso en personas con formación cultural en no pocos casos. Las mismas instituciones siguen teniendo una tendencia dominante a acercarse al cómic desde su condición de «medio de entretenimiento», que, desde luego, forma parte de su ADN, pero que a estas alturas del siglo XXI no supone, ni siquiera, el porcentaje dominante. «Viñetas desde o Atlántico» pretende, desde sus inicios, presentar al público general, no necesariamente lector de historieta, un panorama lo más rico y amplio posible de la realidad creativa del cómic. Me pareció que valía la pena el esfuerzo y los apretones de tiempo y complicaciones que su dirección introduce en mi trabajo personal por intentar presentar esa visión madura del medio. Y los resultados han sido estupendos.


¿Cuál es el mejor recuerdo que te ha dejado La mansión de los Pampín?

Fue magnífico tener de nuevo un tema para abordar desde la ironía, el esperpento y el humor, y pude abordar el sinsentido de lo que hacemos con el territorio y el urbanismo en aras del lucro y la especulación inmobiliaria. Y antes de la crisis y la explosión de la «burbuja»...

La ilustración es otro campo en el que has trabajado. ¿Cómo te planteas estas obras? ¿Cambia tu proceso de trabajo al ser un lenguaje diferente?


Sí, por supuesto. En general, siendo casi siempre una aportación posterior al texto, intento subordinar mi trabajo a la historia que ilustro y, por tanto, respetar su personalidad sin pretender jamás ocupar el primer plano. Bueno... eso en el caso de libros ilustrados juveniles o adultos. En el caso de los infantiles, creo que se invierte la ecuación, y la imagen ocupa ese primer plano.

Además, la ilustración no es secuencial, no impone exigencias narrativas tan drásticas como el cómic, por lo que se abren nuevos márgenes para trabajar con las imágenes. Diferentes, en todo caso.



Hay dos obras tuyas en los últimos años que destacan por encima de todo lo demás: De profundis y Ardalén. ¿Cuéntanos cómo te lanzaste a crear De profundis? ¿De dónde y cómo surge ese interés en contar de otra forma una historia de mar? 

Ambas obras tienen en común que, de maneras diferentes, ponen en relación el mundo «exterior» con el submarino. Era un «encuentro» que hacía tiempo que me fascinaba y del que habían surgido ya una buena cantidad de cuadros. Con la catástrofe del Prestige tuve claro que, además de mi participación en los movimientos de denuncia y reivindicación, podía intentar elaborar una especie de «ofrenda propiciatoria» al Océano, más en clave poética que épica. Se lo propuse al músico Nani García y, en un alarde de inconsciencia, aceptó. En el plano creativo, después de mi participación en proyectos de animación «estándar», comercial, tenía ganas de intentar una propuesta que, renunciando a la espectacularidad de la animación -ya sobradamente alcanzada por producciones tanto en 2D como en 3D-, me permitiese profundizar en el color, las texturas y, en general, la belleza plástica, pictórica de la imagen.



¿Qué supone Ardalén en tu vida creativa, además de ser el causante del Premio a la Mejor Obra del Salón del Cómic de Barcelona y del Premio Nacional de Cómic 2013?

Ardalén es una historia que se fue cocinando a fuego muy lento desde 1996. Para mí -y hablo a nivel estrictamente personal- es mi obra más... ¿completa...? En ella he podido desarrollar en plenitud la mayoría de los aspectos que, a estas alturas de mi carrera, creo que caracterizan en gran medida mi obra: definición psicológica de mis personajes, expresividad, trabajo con el color... Y todo ello con la madurez y la experiencia de treinta años de ejercicio. Y, además, me permitió llevar a cabo un ejercicio de búsqueda de opciones complementarias para incorporar a la sintaxis del cómic. A ese nivel personal fue una gran satisfacción poder hacerlo.

Háblanos de tus dibujos, de tus colores, de los personajes y lugares que crean.


No soy capaz de hacerlo, de verdad. Supongo que por eso los dibujo, los pinto, los hago hablar... Para mí, dibujar es una pulsión casi tan natural como comer o respirar, una forma de aprehender y comprender el universo; pintar, una manera de comprender la luz... Si el dibujo es poesía, la pintura, el color, es música. Crear personajes y hacerlos interactuar es una manera de intentar comprenderme a mí mismo y a los demás.



Cuéntanos qué es para ti la mar, el mar como lugar de vida, escenario de historias y parte importante en tu obra.

Pues eso, un elemento fascinante y sobrecogedor de mi entorno, del universo que se me ha dado conocer. No sé hasta qué punto ese «recuerdo» biológico de nuestro origen marino del que se habla es determinante en esa fascinación, pero creo que es evidente la manera tan especial en la que el ser humano se ha relacionado con el mar a lo largo de toda su historia. Ha sido, desde siempre, un concepto ambivalente: real, matérico, físico, que hemos recorrido y del que hemos extraído alimento, riquezas, substancias... Y místico, espacio imaginario y trascendente en el que hemos depositado sueños (ciudades maravillosas, tesoros, civilizaciones...) y terrores (monstruos de todo tipo, capacidad devastadora, límite del mundo...). Nací en una ciudad (A Coruña) que es casi una isla, rodeada de mar. Mi infancia tiene olor a yodo y sonido de gritos de gaviota. ¿Cómo no iba a formar parte de mi obra?



¿Ha cambiado mucho tu proceso creativo con el paso de los años? ¿Qué modificas si la obra está escrita por ti o por otra persona?

Ha ganado en seguridad. Hay muchos caminos que ya he recorrido y ya sé a dónde llevan. Cuando me aventuro por alguno nuevo, me siento más preparado. Eso ayuda a economizar energía, a «optimizar», como se dice ahora, los recursos. Pero la esencia del proceso no ha cambiado mucho. Ya expliqué antes que cuando ilustro un texto ajeno, o cuando he contado en imágenes un guión de cómic escrito por otra persona (las escasísimas veces que lo he hecho), intento subordinar mi trabajo a ese universo previamente creado, complementarlo, enriquecerlo, si es posible. Cuando trabajo con mis propios textos, con mis propias historias, todo eso cambia y se produce una simbiosis natural, sin esfuerzo, entre texto e imagen. Mantengo la disciplina de apenas dibujar hasta que la historia está completamente definida, para intentar que el aspecto «goloso» de las imágenes no condicione la narración, pero es inevitable que en mi cabeza, desde el primer momento, se vaya conformando un magma de imágenes que se va aclarando y ganando en precisión a lo largo del proceso de escritura.



Desde la atalaya que suponen treinta y tantos años de profesión, dinos ¿cómo ha evolucionado la misma?, ¿qué ha mejorado y empeorado en ella?

Creo que el lenguaje que utilizamos -la ilustración pero, en mi caso, sobre todo el cómic- ha alcanzado una madurez espléndida. Me siento afortunado de vivir esta etapa de plenitud. Recibimos una herencia magnífica de los «padres fundadores». Nos legaron un lenguaje con una gramática eficaz, unas capacidades expresivas inmensas, y durante estos últimos cincuenta años, hemos sofisticado el código, lo hemos hecho más rico, más potente, hemos conseguido ocupar todo el ámbito abarcable. No hay temática, género o estética que no tenga cabida en el cómic actual. Pero el proceso ha tenido sus aspectos traumáticos. El cómic nació, como tantas otras formas de expresión, como medio de masas, popular. Sus soportes tenían esas mismas características: prensa y revistas con precios populares. Esos formatos eran muy permeables y permitían procesos de incorporación y reemplazo más o menos ágiles. Eso sí, a costa de un estrecho margen de variabilidad. Con la sofisticación y ambición expresiva del medio los formatos «populares» fueron desapareciendo y, paradójicamente, ante unas posibilidades expresivas muchísimo más amplias y diversificadas, la incorporación de nuevos creadores resulta más dificultosa.


¿Qué proyectos tienes en mente para los próximos dos o tres años?
Después de De profundis y Ardalén, tenía necesidad de cambiar de registro. Una historia policial, que ya está muy avanzada, y una aventura con demonios de por medio. Eso me pone en el 2017, sí.

Dinos quién es para ti Agustín Fernández Paz y lo que significa en tu vida.

Agustín es -creo, no los he contado- el escritor con el que más libros he ilustrado. Lo conocí como lector y experto en cómic, y a partir de ahí construimos una relación de amistad salpicada de libros. Agustín tiene la llave mágica que hace que los lectores, especialmente los juveniles, se queden enganchados a sus historias desde la primera página. Para los alumnos, después de leer un primer libro suyo, ninguna de las lecturas posteriores es «obligatoria». Y es mucho, muchísimo más, claro, a nivel personal. Es un tipo que rezuma bonhomía, un gran amigo con el que comparto algunos cabreos, muchísimas risas y vinos magníficos. Un regalo de la vida, vaya.

Gracias de corazón, Miguelanxo.

Javier




A ti, Javier. Un abrazo.

Miguelanxo


Selección bibliográfica de cómic:

-Fragmentos de la enciclopedia délfica. Toutain Editor, Barcelona,1985 y Norma Editorial, 1996.

-Stratos (1984-1985). Toutain Editor, Barcelona,1987 y Norma Editorial, 1996.

-Crónicas Incongruentes. Norma Editorial, Barcelona, 1998.

-Manuel Montano de Fernando Luna. Norma Editorial, Barcelona, 1988.

-Quotidianía Delirante. Norma Editorial, Barcelona, 1988.

-Quotidianía Delirante 2. Norma Editorial, Barcelona, 2000.

-Quotidianía Delirante Obra completa. Norma Editorial, Barcelona, 2003.

-Tangencias. Norma Editorial, Barcelona,1989.

-Trazo de Tiza. Norma Editorial, Barcelona, 1993.

-Pedro y el lobo. Norma Editorial, Barcelona, 1993.

-Carta de Lisboa de Eric Sarner. Liber Editores, Lisboa, 1998.

-The Sandman, colaboración con guion de Neil Gaiman. Norma Editorial, Barcelona, 2004.

-La Mansión de los Pampín. Norma Editorial, Barcelona, 2005.

-Bello Horizonte. Norma Editorial, Barcelona, 2006.

-Papeles dispersos. Norma Editorial, Barcelona, 2009.

-De profundis. Norma Editorial, Barcelona, 2008.

-Ardalén. Norma Editorial, Barcelona, 2012.


Selección bibliográfica de Literatura Infantil y Juvenil:

-As flores radiactivas de Agustín Fernández Paz. Ed. Xerais, Vigo, 1990.

-Rapazas de Agustín Fernández Paz. Ed. Xerais, Vigo, 1992.

-Relatos para un tempo novo de Xoan Babarro. Xunta de Galicia, 1993.

-El misterio de las campanadas de Xabier Docampo. Ed. S.M. Madrid, 1994.

-Bala perdida de Manuel Rivas. Ed. Alfaguara, Madrid, 1996.

-O trasno de Alqueidon de Marilar Aleixandre. Ed. Xerais, Vigo, 1996.

-En el corazón del bosque de Agustín Fernández Paz. Editorial Anaya, Madrid, 2001.

-Con los pies en el aire de Agustín Fernández Paz. Editorial Anaya, Madrid, 2001.

-Bala perdida de Manuel Rivas. Alfaguara, Madrid, 2002.

-La serena de Isla Negra de Agustín Fernández Paz. Ed. Tambre, Vigo, 2003.

-Pepa y Loba de Carlos Reigosa. Xerais, Vigo, 2006.

-A negrura do mar de Ramón Caride. Xerais, Vigo, 2008.