Es un motivo de alegría ver cómo mis libros viajan por el mundo. Os dejo las cubiertas de ambas obras con ilustraciones de Alfonso Ruano y Elena Odriozola. Gracias a los dos por su magnífico trabajo.
¡Samba para Zohra y Ariadne!
¿Quién no conoce la historia de Cenicienta? Sobre el cuento que Perrault publicó, junto con otros siete, en su libro Cuentos de Antaño (1697) diremos que la historia del zapato perdido y la dueña encontrada y coronada, es universal. Desde la India hasta Egipto hay Cenicientas con nombres distintos, habitando países diversos y dueñas de zapatos diferentes. Perrault va más allá y cambia un elemento común a todas las versiones tradicionales: el personaje que encuentra el zapato maravilloso no conoce a su dueña y tirando del hilo llega a encontrarla; sin embargo, en el cuento de Perrault el príncipe la ha visto en dos ocasiones. Su relectura nos obliga a indicar que esta historia tiene un gran encanto y belleza trescientos años después, nada nuevo. 
CENICIENTA 


Cenicienta es otro de los cuentos clásicos que ha ilustrado la magnífica artística checa después de Caperucita Roja y Hänsel y Gretel. Una vez más el trabajo de Pacovska (Praga, 1928) trasciende el mundo de la ilustración para adentrarse en el mundo del arte. Kveta elige varios elementos de la narración (zapatito, ratón, carroza, reloj…) que va repitiendo a lo largo del libro con diferentes colores. La historia está agrupada en tres bloques de dos o tres páginas al principio, en mitad del cuento y al final. El resto del libro lo forman la sucesión de ilustraciones que combinan colores brillantes, con trazos gruesos, negro, blanco y plata. Esta forma de secuenciar el texto en tres grandes partes dificulta la narración y la comprensibilidad de la misma por parte de los primeros lectores.
LA CASITA DE CHOCOLATE 
HANSEL Y GRETEL
Mattotti ha utilizado el negro y el blanco para centrar su discurso en la sensación de miedo, en lo tenebroso, ya que este cuento fue el primero que en su infancia le produjo terror. Por esa razón no quiere que aparezcan otros colores que puedan generar otro tipo de emociones. Utiliza la tinta negra directamente sobre la página en blanco, sólo emplea dos o tres líneas para ver la composición y luego pinta directamente con el pincel, sin intermediarios, para lograr espontaneidad y frescura en la creación de las distintas escenas. Gustavo Doré está muy presente en este trabajo de Mattotti, sobre todo por esa sensación que ambos logran de convertir al bosque, y en general a los escenarios donde están los protagonistas, en la verdadera amenaza para los niños abandonados.
Einar Turkowski (Kiel, Alemania, 1972) fue galardonado en
2007 con el Gran Premio Internacional de la Bienal de Bratislava por su ópera
prima, por su trabajo de fin de carrera, Estaba
oscuro y sospechosamente tranquilo, convirtiéndose así en el único ilustrador que
ganó este premio con su primer libro. En esta ocasión nos deleita con diez
historias independientes, diez dobles páginas tituladas con dos palabras
antagónicas cada una de ellas: uno y muchos, orden y desorden, sueño y realidad
o futuro y pasado. En estas imágenes plantea una situación fantástica y onírica donde las casas vuelan
como globos o los ratones hacen una carrera en cuya meta está la boca del gato.
Es una obra que no tiene manual de lectura y se puede leer de cualquier forma:
de adelante para atrás o del medio hacia atrás, como decida el lector. En cada
una de las imágenes hay una historia y también hay otras paralelas que invitan
a los lectores a generar otras muchas por su cuenta.
Las
imágenes de Mandana cuentan la historia de un niño perdido en la inmensidad de
la nada. Es encontrado por un león que en vez de comerlo, lo protege, lo
alimenta y enseña la selva con todos sus
misterios y habitantes. Por fin, lo lleva de regreso con los humanos que en
“agradecimiento” atacan al león. Los dos amigos se encuentran de nuevo en los
sueños.
Mandana
Sadat (Francia, 1971) crea una aventura, en formato apaisado, con síntesis de
elementos, con expresividad en los rostros y con una profunda y bella ingenuidad.
Los colores cálidos e intensos, el contraste cromático y la simplicidad de
líneas son otros dos elementos característicos de la obra. Los animales y los
personajes adultos están pintados con gran realismo.
El ilustrador
suizo Jörg Müller (Laussanne, Suiza, 1942), Premio Andersen 1994, recrea el
cuento del danés universal. El soldadito de plomo se sitúa en el
tiempo presente, en una ciudad occidental, y su viaje comienza en el piso de
una vivienda, prosigue en una habitación infantil acompañado de otros muchos
juguetes, continúa en un montón de basura y, acompañado por la princesa, es
montado en un barco de papel que surca las alcantarillas y llega al mar, donde
un pez se lo come. A partir de ese momento, el cuento cambia de rumbo, el pez
es pescado en África y junto con muchos despojos termina en un vertedero, junto
a su amada princesa. Es seleccionado junto con otros desechos metálicos por un
hombre que se lo regala a su hijo. El padre les construye un coche con una lata
de aceite y el niño los lleva de viaje a través del país de su fantasía. Un
turista norteamericano se lo compra y lo coloca en un museo neoyorquino de
juguetes del mundo. Una historia ácida, cargada de ironía, que muestra un mundo
actual lleno de desigualdades y absurdos.
Un
día, un perro nos narra la historia de un perro abandonado
en una carretera por sus dueños. El animal sigue al coche, pero no logra
alcanzarlo. Espera en el arcén y cruza cuando vienen varios vehículos en ambos
sentidos, ¿se quiere suicidar?, el caso es que provoca un accidente, uno de los
coches se incendia, vienen los bomberos
y se crea un espectacular atasco. El perro huye y llega hasta una playa, cree ver a sus dueños,
pero no… Se dirige a una ciudad y encuentra un niño que lo acoge porque siente
pena por el perro.
Las imágenes de Marije Tolman (Beuningen, Holanda, 1976) y Ronald Tolman son muy narrativas y llenas de
detalles. La casa
del árbol es una imagen fija en la página derecha y el resto de la doble página
va cambiando de personajes de color. La casa del árbol es una metáfora de la
naturaleza y también una metáfora de la vida. Esta narración visual que pintan
los Tolman es además un libro bello y lleno de delicadeza.