lunes, 6 de marzo de 2017

PROYECTOS CON...

BRUNA VALLS, ESTELÍ MEZA

JORDI VILA DELCLÓS Y XOSÉ COBAS

Los proyectos son como las semillas que germinan con la llegada de la primavera. En este caso os presento cuatro proyectos que irán germinando en el futuro próximo. 
Me llena de alegría encontrar a un artista que te gusta mucho lo que hace. Me llena de expectación ponerme en contacto con él. Y me llena de emoción recibir sus imágenes cuando comienzan a ilustrar. Agradezco mucho la confianza y el esfuerzo que supone ilustrar en el aire, sin la seguridad de una publicación inminente.
Y soy muy afortunado al poder contar con el trabajo de los artistas que han ilustrado mis libros.

Como un susurro es un proyecto que verá la luz esta primavera de la mano de La Fragatina. La historia estaba en la mesa de Jordi Vila Delclos ( Barcelona, 1966) desde hace un par de años y ahora ha echado a andar. Las imágenes son de Jordi dan una visión única a este cuento de recuerdos y deseos.




"Aquella tarde habían llegado hasta la cumbre de su mundo. Desde lo alto de Monte Azul se veía el valle; al fondo estaba su pueblo. Gabriel y su abuelo Mateo subían a ese lugar con frecuencia. Tanto en una estación como en otra; no importaba el tiempo que hiciera".

 


La Sombra es un texto inspirado en las vivencias que mi madre tuvo en su infancia durante la Guerra Civil. Esta historia entusiasmó al ilustrador Xosé Cobas (Negreira, A Coruña, 1953) que había tenido un familiar escondido en una cueva durante la guerra. Su implicación en el proyecto fue tal que ya está terminado y listo para ser editado.



"María camina hacia el lavadero. Su silueta se alarga bajo los castaños. Sus pies suenan al andar. Las hojas secas cubren la senda de La Vega y crujen a su paso.

Otro ruido se eleva sobre los árboles. Se va acercando, cada vez se oye más fuerte, hasta que se hace atronador. María lo reconoce, el miedo inunda sus ojos. Deja la cesta de ropa y corre hacia el interior del bosque. No mira atrás, no se detiene hasta que llega a la gran caverna, a la que llaman La Sombra."







Marea de versos es un texto poético que se acerca al gran personaje que es el mar.  Mar que baña las costas de los continentes, las playas de arena fina, mar que golpea los acantilados, mar que se aquieta en las ensenadas.
La ilustradora Estelí Meza (México, 1980) se ha enamorado de este poema y lo está convirtiendo en agua y algas, espumas y arenas.






El último proyecto que os presento surgió de una forma diferente. Esta vez fueron las imágenes de Bruna Valls (Barcelona, 1989) las que me encantaron y me inspiraron una historia: La colección del abuelo. Bruna está en la labor de crear las ilustraciones restantes para terminar nuestra terrible historia.



"La casa del abuelo siempre está abierta. Entro sin llamar. En el salón se respira el olor del café que tanto le gusta y el rumor del agua ahuyenta el silencio. Todo está ordenado, cada objeto tiene su lugar. Me siento en el sillón del abuelo, cierro los ojos y noto su presencia. Me sobresalto un poco y entonces veo un álbum de fotos sobre su mesita contigua Lo tomo entre mis manos. Es pesado. No recuerdo haberlo visto nunca. Lo coloco sobre mis piernas y lo abro".






 Espero que pronto los podías leer y ver.


martes, 21 de febrero de 2017

ENTREVISTA A MIGUELANXO PRADO

MIGUELANXO PRADO
la intensidad expresiva




Tenemos la suerte de contar en esta entrada con uno de los más importantes creadores de cómic del mundo: Miguelanxo Prado. Estamos contentos al poder conversar con él y queremos compartirlo con nuestros lectores para que también disfruten con sus palabras y sus imágenes. Esta entrevista se publicó originalmente en la Revista Peonza, nº108. 




Breve biografía:

 Miguelanxo Prado (A Coruña, 1958) es un artista con más de treinta años de trayectoria que ha realizado cómic, ilustración infantil, animación, pintura, dibujo… y todo para contar historias que le preocupan, que le inquietan. Sus obras más personales son las de cómic porque en ellas también escribe los guiones. Su trabajo es internacionalmente conocido y reconocido. A lo largo de su trayectoria ha recibido muchos premios, entre los que destacan: Premio Génie de la Convention de París (1988), Mejor obra del Salón del Cómic de Barcelona por Quotidianía delirante (1989), Trazo de tiza (1994), La mansión de los Pampín (2005) y Ardalén (2013), Premio Alph-Art del Salón de Angoulême (1991 y 1994), Premio Max & Moritz al mejor cómic infantil y juvenil en alemán (1998), Premio Eisner a la mejor antología por Sandman: Noches eternas (2004), Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona (2007) y Premio Nacional de Cómic (2013).



¿Cómo te sientes cuando echas la vista atrás y ves tus libros, tus películas, tus obras, en una palabra?

Con algo de vértigo y bastante satisfacción por haber tenido la oportunidad de terminar y hacer públicas todas esas obras. He sido muy afortunado, y sigo siéndolo por poder continuar creando, pese a «la que está cayendo».

¿En tu infancia imaginaste alguna vez que te gustaría llegar a ser un artista, en el sentido de persona dotada de la virtud y disposición necesarias para alguna de las bellas artes?

No, jamás. Me pasaba, desde muy pequeño, el día dibujando e inventando historias, pero para mí todo aquello no tenía nada que ver ni con el arte ni con una actividad profesional. Tardé muchos años en cambiar mi percepción.



¿En qué fuentes visuales bebías en tus primeros años y en tu juventud? ¿Qué artistas admirabas entonces?

Desde muy pequeño también visitaba los sábados por la tarde las galerías de arte de la ciudad (cuatro o cinco, tal vez, entre institucionales y un par de privadas...) en compañía de mi padre. Mi padre fue toda su vida un gran amante del arte y con él visité El Prado y el Toledo de El Greco, y aprendí a admirar a los «clásicos». Después vendrían Vermeer, los impresionistas, los fauvistas, los expresionistas, el Modernismo y el Art Decó... Las vanguardias... Y, de repente, ya en la escuela de arquitectura, el cómic. Un relámpago.

¿Por qué decidiste dejar tus estudios de arquitectura y lanzarte al mundo del cómic?

Porque comprendí que, si conseguía acabar la carrera solo sería un arquitecto mediocre, con un montón de dilemas éticos sin resolver y, en cambio, presentía que tendría algo más que decir a través de aquel lenguaje que acababa de descubrir.



¿Cómo fueron tus inicios en la revistas de los años ochenta: Zona 84, Comix Internacional, 1984, Cairo, Cimoc o El Jueves?

Aparentemente simples. Me presenté ante un editor con tres historias, me compró dos y empezó a «encargarme» historias sueltas de cuando en cuando, cada vez más frecuentemente, hasta que me propuso que le plantease mi primera serie. A partir de entonces los libros se fueron encadenando ininterrumpidamente. Y los recuerdo efervescentes, en aquella Barcelona de mediados de los 80.


De estos años ochenta son tus primeros álbumes de cómic: Fragmentos de la enciclopedia délfica y Stratos, ¿por qué las historias están situadas en mundos futuros o de ciencia ficción?

Primero, porque las dos opciones que me ofreció el editor fueron o terror o ciencia-ficción. Los dos temas me interesaban, pero en aquel momento la ciencia-ficción me apasionaba (Arthur C. Clarke, Stanislav Lem, George Orwel, Huxley...), de modo que opté por esa temática.

Luego llega el humor a través de Quotidianía delirante originado en tus colaboraciones en El Jueves. Ahí la temática se hace realista y cuentas historias cotidianas pero cargadas de ironía y delirio. ¿Qué te atrae de ellas?

Sobre todo, la posibilidad de «intervenir» en mi sociedad, de proponerle al lector, a través del humor, una mirada crítica sobre nuestro entorno y sobre nosotros mismos. Y cuando empiezo a hacerlo, descubro que me gusta esa nueva «vía» y que me ayuda a «digerir» mis contradicciones y mis cabreos.

Las dificultades de comunicación y las relaciones sentimentales protagonizan dos de tus obras más emblemáticas: Tangencias y Trazo de tiza. Con ellas tu trabajo se centra en los sentimientos y los convierten en materia literaria. ¿Cómo surgen estas obras? ¿Qué te interesa poner en valor a través de ellas?



En el caso de Tangencias, el ver cómo a esa franja social de artistas, profesionales liberales, intelectuales y semejantes, las relaciones sentimentales se les complican por cuestiones pintorescas y esa tendencia a una cierta teatralidad grandilocuente y pretendidamente trascendente. Trazo de tiza es un artificio narrativo que pretende explorar estructuras hasta aquel momento no habituales en el cómic para contar, como has señalado, un microcosmos de incomunicación y malentendidos.



En los años 90 comienzas tu colaboración con la industria del cine de animación a través de la creación de personajes: en España con el Club Xabarín para la TVGA y en Estados Unidos para la serie Men in Black producida por Steven Spielberg. ¿Cómo recuerdas esa experiencia? ¿Qué te aportó ese trabajo?

Supuso descubrir un nuevo lenguaje, una nueva forma de combinar imagen y palabra que, hasta aquel momento, me había pasado casi desapercibida. En cierta forma fue muy similar a mi descubrimiento tardío del cómic. Introducirse en terrenos completamente nuevos es siempre una experiencia excitante, y haber podido hacerlo con los medios de Hollywood, aunque fuese al nivel más modesto de una serie de televisión, en comparación con los largometrajes, un privilegio.



Desde 1998 diriges El Salón del Cómic de A Coruña, ¿qué te impulsó a participar en esta iniciativa de forma tan comprometida?, ¿qué te hace disfrutar después de más de diecinueve ediciones contando con la limitación de tiempo que te persigue con frecuencia?

La historieta, aún hoy, tiene una condición contradictoria, reverenciada por un buen número de lectores y lectoras, tomada en serio por estamentos académicos y de reflexión artística, pero aún desconocida y caracterizada por prejuicios trasnochados, incluso en personas con formación cultural en no pocos casos. Las mismas instituciones siguen teniendo una tendencia dominante a acercarse al cómic desde su condición de «medio de entretenimiento», que, desde luego, forma parte de su ADN, pero que a estas alturas del siglo XXI no supone, ni siquiera, el porcentaje dominante. «Viñetas desde o Atlántico» pretende, desde sus inicios, presentar al público general, no necesariamente lector de historieta, un panorama lo más rico y amplio posible de la realidad creativa del cómic. Me pareció que valía la pena el esfuerzo y los apretones de tiempo y complicaciones que su dirección introduce en mi trabajo personal por intentar presentar esa visión madura del medio. Y los resultados han sido estupendos.


¿Cuál es el mejor recuerdo que te ha dejado La mansión de los Pampín?

Fue magnífico tener de nuevo un tema para abordar desde la ironía, el esperpento y el humor, y pude abordar el sinsentido de lo que hacemos con el territorio y el urbanismo en aras del lucro y la especulación inmobiliaria. Y antes de la crisis y la explosión de la «burbuja»...

La ilustración es otro campo en el que has trabajado. ¿Cómo te planteas estas obras? ¿Cambia tu proceso de trabajo al ser un lenguaje diferente?


Sí, por supuesto. En general, siendo casi siempre una aportación posterior al texto, intento subordinar mi trabajo a la historia que ilustro y, por tanto, respetar su personalidad sin pretender jamás ocupar el primer plano. Bueno... eso en el caso de libros ilustrados juveniles o adultos. En el caso de los infantiles, creo que se invierte la ecuación, y la imagen ocupa ese primer plano.

Además, la ilustración no es secuencial, no impone exigencias narrativas tan drásticas como el cómic, por lo que se abren nuevos márgenes para trabajar con las imágenes. Diferentes, en todo caso.



Hay dos obras tuyas en los últimos años que destacan por encima de todo lo demás: De profundis y Ardalén. ¿Cuéntanos cómo te lanzaste a crear De profundis? ¿De dónde y cómo surge ese interés en contar de otra forma una historia de mar? 

Ambas obras tienen en común que, de maneras diferentes, ponen en relación el mundo «exterior» con el submarino. Era un «encuentro» que hacía tiempo que me fascinaba y del que habían surgido ya una buena cantidad de cuadros. Con la catástrofe del Prestige tuve claro que, además de mi participación en los movimientos de denuncia y reivindicación, podía intentar elaborar una especie de «ofrenda propiciatoria» al Océano, más en clave poética que épica. Se lo propuse al músico Nani García y, en un alarde de inconsciencia, aceptó. En el plano creativo, después de mi participación en proyectos de animación «estándar», comercial, tenía ganas de intentar una propuesta que, renunciando a la espectacularidad de la animación -ya sobradamente alcanzada por producciones tanto en 2D como en 3D-, me permitiese profundizar en el color, las texturas y, en general, la belleza plástica, pictórica de la imagen.



¿Qué supone Ardalén en tu vida creativa, además de ser el causante del Premio a la Mejor Obra del Salón del Cómic de Barcelona y del Premio Nacional de Cómic 2013?

Ardalén es una historia que se fue cocinando a fuego muy lento desde 1996. Para mí -y hablo a nivel estrictamente personal- es mi obra más... ¿completa...? En ella he podido desarrollar en plenitud la mayoría de los aspectos que, a estas alturas de mi carrera, creo que caracterizan en gran medida mi obra: definición psicológica de mis personajes, expresividad, trabajo con el color... Y todo ello con la madurez y la experiencia de treinta años de ejercicio. Y, además, me permitió llevar a cabo un ejercicio de búsqueda de opciones complementarias para incorporar a la sintaxis del cómic. A ese nivel personal fue una gran satisfacción poder hacerlo.

Háblanos de tus dibujos, de tus colores, de los personajes y lugares que crean.


No soy capaz de hacerlo, de verdad. Supongo que por eso los dibujo, los pinto, los hago hablar... Para mí, dibujar es una pulsión casi tan natural como comer o respirar, una forma de aprehender y comprender el universo; pintar, una manera de comprender la luz... Si el dibujo es poesía, la pintura, el color, es música. Crear personajes y hacerlos interactuar es una manera de intentar comprenderme a mí mismo y a los demás.



Cuéntanos qué es para ti la mar, el mar como lugar de vida, escenario de historias y parte importante en tu obra.

Pues eso, un elemento fascinante y sobrecogedor de mi entorno, del universo que se me ha dado conocer. No sé hasta qué punto ese «recuerdo» biológico de nuestro origen marino del que se habla es determinante en esa fascinación, pero creo que es evidente la manera tan especial en la que el ser humano se ha relacionado con el mar a lo largo de toda su historia. Ha sido, desde siempre, un concepto ambivalente: real, matérico, físico, que hemos recorrido y del que hemos extraído alimento, riquezas, substancias... Y místico, espacio imaginario y trascendente en el que hemos depositado sueños (ciudades maravillosas, tesoros, civilizaciones...) y terrores (monstruos de todo tipo, capacidad devastadora, límite del mundo...). Nací en una ciudad (A Coruña) que es casi una isla, rodeada de mar. Mi infancia tiene olor a yodo y sonido de gritos de gaviota. ¿Cómo no iba a formar parte de mi obra?



¿Ha cambiado mucho tu proceso creativo con el paso de los años? ¿Qué modificas si la obra está escrita por ti o por otra persona?

Ha ganado en seguridad. Hay muchos caminos que ya he recorrido y ya sé a dónde llevan. Cuando me aventuro por alguno nuevo, me siento más preparado. Eso ayuda a economizar energía, a «optimizar», como se dice ahora, los recursos. Pero la esencia del proceso no ha cambiado mucho. Ya expliqué antes que cuando ilustro un texto ajeno, o cuando he contado en imágenes un guión de cómic escrito por otra persona (las escasísimas veces que lo he hecho), intento subordinar mi trabajo a ese universo previamente creado, complementarlo, enriquecerlo, si es posible. Cuando trabajo con mis propios textos, con mis propias historias, todo eso cambia y se produce una simbiosis natural, sin esfuerzo, entre texto e imagen. Mantengo la disciplina de apenas dibujar hasta que la historia está completamente definida, para intentar que el aspecto «goloso» de las imágenes no condicione la narración, pero es inevitable que en mi cabeza, desde el primer momento, se vaya conformando un magma de imágenes que se va aclarando y ganando en precisión a lo largo del proceso de escritura.



Desde la atalaya que suponen treinta y tantos años de profesión, dinos ¿cómo ha evolucionado la misma?, ¿qué ha mejorado y empeorado en ella?

Creo que el lenguaje que utilizamos -la ilustración pero, en mi caso, sobre todo el cómic- ha alcanzado una madurez espléndida. Me siento afortunado de vivir esta etapa de plenitud. Recibimos una herencia magnífica de los «padres fundadores». Nos legaron un lenguaje con una gramática eficaz, unas capacidades expresivas inmensas, y durante estos últimos cincuenta años, hemos sofisticado el código, lo hemos hecho más rico, más potente, hemos conseguido ocupar todo el ámbito abarcable. No hay temática, género o estética que no tenga cabida en el cómic actual. Pero el proceso ha tenido sus aspectos traumáticos. El cómic nació, como tantas otras formas de expresión, como medio de masas, popular. Sus soportes tenían esas mismas características: prensa y revistas con precios populares. Esos formatos eran muy permeables y permitían procesos de incorporación y reemplazo más o menos ágiles. Eso sí, a costa de un estrecho margen de variabilidad. Con la sofisticación y ambición expresiva del medio los formatos «populares» fueron desapareciendo y, paradójicamente, ante unas posibilidades expresivas muchísimo más amplias y diversificadas, la incorporación de nuevos creadores resulta más dificultosa.


¿Qué proyectos tienes en mente para los próximos dos o tres años?
Después de De profundis y Ardalén, tenía necesidad de cambiar de registro. Una historia policial, que ya está muy avanzada, y una aventura con demonios de por medio. Eso me pone en el 2017, sí.

Dinos quién es para ti Agustín Fernández Paz y lo que significa en tu vida.

Agustín es -creo, no los he contado- el escritor con el que más libros he ilustrado. Lo conocí como lector y experto en cómic, y a partir de ahí construimos una relación de amistad salpicada de libros. Agustín tiene la llave mágica que hace que los lectores, especialmente los juveniles, se queden enganchados a sus historias desde la primera página. Para los alumnos, después de leer un primer libro suyo, ninguna de las lecturas posteriores es «obligatoria». Y es mucho, muchísimo más, claro, a nivel personal. Es un tipo que rezuma bonhomía, un gran amigo con el que comparto algunos cabreos, muchísimas risas y vinos magníficos. Un regalo de la vida, vaya.

Gracias de corazón, Miguelanxo.

Javier




A ti, Javier. Un abrazo.

Miguelanxo


Selección bibliográfica de cómic:

-Fragmentos de la enciclopedia délfica. Toutain Editor, Barcelona,1985 y Norma Editorial, 1996.

-Stratos (1984-1985). Toutain Editor, Barcelona,1987 y Norma Editorial, 1996.

-Crónicas Incongruentes. Norma Editorial, Barcelona, 1998.

-Manuel Montano de Fernando Luna. Norma Editorial, Barcelona, 1988.

-Quotidianía Delirante. Norma Editorial, Barcelona, 1988.

-Quotidianía Delirante 2. Norma Editorial, Barcelona, 2000.

-Quotidianía Delirante Obra completa. Norma Editorial, Barcelona, 2003.

-Tangencias. Norma Editorial, Barcelona,1989.

-Trazo de Tiza. Norma Editorial, Barcelona, 1993.

-Pedro y el lobo. Norma Editorial, Barcelona, 1993.

-Carta de Lisboa de Eric Sarner. Liber Editores, Lisboa, 1998.

-The Sandman, colaboración con guion de Neil Gaiman. Norma Editorial, Barcelona, 2004.

-La Mansión de los Pampín. Norma Editorial, Barcelona, 2005.

-Bello Horizonte. Norma Editorial, Barcelona, 2006.

-Papeles dispersos. Norma Editorial, Barcelona, 2009.

-De profundis. Norma Editorial, Barcelona, 2008.

-Ardalén. Norma Editorial, Barcelona, 2012.


Selección bibliográfica de Literatura Infantil y Juvenil:

-As flores radiactivas de Agustín Fernández Paz. Ed. Xerais, Vigo, 1990.

-Rapazas de Agustín Fernández Paz. Ed. Xerais, Vigo, 1992.

-Relatos para un tempo novo de Xoan Babarro. Xunta de Galicia, 1993.

-El misterio de las campanadas de Xabier Docampo. Ed. S.M. Madrid, 1994.

-Bala perdida de Manuel Rivas. Ed. Alfaguara, Madrid, 1996.

-O trasno de Alqueidon de Marilar Aleixandre. Ed. Xerais, Vigo, 1996.

-En el corazón del bosque de Agustín Fernández Paz. Editorial Anaya, Madrid, 2001.

-Con los pies en el aire de Agustín Fernández Paz. Editorial Anaya, Madrid, 2001.

-Bala perdida de Manuel Rivas. Alfaguara, Madrid, 2002.

-La serena de Isla Negra de Agustín Fernández Paz. Ed. Tambre, Vigo, 2003.

-Pepa y Loba de Carlos Reigosa. Xerais, Vigo, 2006.

-A negrura do mar de Ramón Caride. Xerais, Vigo, 2008.



martes, 31 de enero de 2017

ENCUENTROS CON ESCRITORES/AS E ILUSTRADORES/AS

LA INVASIÓN DE LOS COLORES...



Joan Manuel Gisbert, 1994.

Cuando un niño lee un libro bebe de una fuente que refresca su intrépida imaginación, que calma su sed de aventuras, que riega sus sueños con misterios y llena sus pensamientos de fantasías. Los libros son como  el agua, dan la vida”.
                                                                                           
Ángela  Santoveña

Introducción
Como dice mi admirada Ángela Santoveña en su cita, “los libros son como el agua, dan la vida”, por eso son tan importantes en la escuela. En el aula de Educación Infantil del C.r.a. “Monte Arria”, en la localidad cántabra de Bielva y ahora en el C.P. “Fuente Salín” de Pesués, Cantabria, seguimos su ejemplo y a lo largo de los últimos  23 años  llevamos a cabo experiencias educativas protagonizadas por los libros y sus ilustraciones. Durante los últimos años este trabajo se  difundió  por diversos centros de nuestra región que lo incorporaron a su labor docente, en la búsqueda de  fomentar el gusto por la lectura en los niños/as y desarrollar su competencia lingüística.


La Invasión de los Colores es un proyecto  educativo que gira en torno a la obra de un ilustrador/a o escritor/a de libros infantiles. Durante quince o veinte días los libros del creador elegido son los protagonistas de la vida del aula.



Claudia Ranucci, 2014.
I- Queremos conseguir:

La meta principal que nos planteamos al comienzo fue el fomento de la lectura entre los escolares y después el desarrollo de su competencia lingüística. Sabemos que  esta labor es un largo camino que no se recorre de la noche a la mañana, es por ello que  nuestros fines  tienen  matices utópicos,  quieren alcanzar muchas metas o en su defecto acercarse a ellas dando pasos en esa dirección. Los objetivos que nos marcamos cada vez que iniciamos nuevamente este proyecto son:

  1.    L + Conseguir que la fantasía y la imaginación protagonicen la vida del aula.
  2.    I + Fomentar el hábito lector,  gusto por los libros y su cuidado desde la tierna     infancia.
  3.    B + Enriquecer la educación estética de los niños, a través del conocimiento de una           visión del mundo diferente, representada por las imágenes de los artistas.
  4.    R + Conocer, por medio de los libros, problemáticas de la realidad de forma lúdica y           atractiva.
  5.    O + Vivir  variadas emociones y sentimientos mediante la palabra y  la imagen.       
  6.    S + Desarrollar el lenguaje en sus diferentes facetas:

  7.           * Enriquecimiento del lenguaje oral y de su vocabulario.
  8.            * Enriquecimiento del lenguaje gestual y corporal.
  9.            * Potenciación de la lectura de imágenes.
  10.            * Enriquecimiento del lenguaje plástico.
  11.             * Desarrollar el gusto por la belleza.
  12.  B   + Potenciar  la diversidad.
  13.  E   + Fomentar el sentido de tolerancia y respeto hacia lo diferente.
  14.  LL + Favorecer el sentimiento de igualdad entre las personas de distinto sexo, raza, origen y cultura.
  15.  O  + Potenciar el respeto y cuidado por el medio ambiente que nos rodea. 
  16. S + Conocer a Asun Balzola, Carme Solé, Gusti, Mabel Piérola, Gabriela Rubio, Jesús Gabán, Noemí Villamuza, Violeta Monreal, Pablo Amargo, Mikel Valverde, Claudia Ranucci, Joan Manuel Gisbert, Joles Sennell, Juan Farias, Gabriel Janer Manila, Gonzalo Moure, Mónica Rodríguez, Roberto Aliaga, Alfredo Gómez Cerdá, Rebeca Luciani, Leticia Ruifernández, Antonio Ventura, Aitana Carrasco, Raquel Díaz Reguera o David McKee y su obra.
  17.  d

 

Antonio Ventura, 2014.



II-Desarrollo
          1-Elección

Son muchos los fines que se persiguen, pero el norte que nos movió en todo momento fue fomentar el gusto por los libros a través del conocimiento de un ilustrador o escritor, hasta convertirlo en un miembro más de nuestra escuela y por extensión de nuestro vivir cotidiano. Es importante que disfrutemos con sus libros, que nos gusten que amemos su trabajo, Y tienen que cumplir una condición:  
          
-Tener un largo y dilatado trabajo, eso nos permitirá elegir los libros que mejor se adapten a los niños con los que trabajamos.


        
Leticia Ruifernández, 2015.

             2-Complicidad

Una vez escogido el ilustrador/a o el escritor/a decidimos el grado de desarrollo del trabajo, el nivel de comunicación que vamos a entablar con él o con ella. Este Proyecto tiene varios niveles de concreción.
- Lo que vayamos a realizar se queda en el aula y en nuestro ámbito escolar, no trasciende más allá.
- Nos ponemos en comunicación con el artista y le decimos nuestro propósito, con el fin de que nos conteste si decidimos enviarle una carta, un correo electrónico, o material elaborado.
- Queremos conocerlo y mostrarle lo que hemos hecho sobre sus libros, entonces lo grabamos en vídeo, se la enviamos y le pedimos que se grabe  a  sí  mismo y nos la devuelva.
- Haremos un encuentro virtual a través de skipe u otros medios semejantes.
-Estamos interesados en conocerlo personalmente, que visite el aula, vea el trabajo y conozca a los niños que lo han realizado.
Esta última propuesta implica, un desembolso económico y no siempre un centro tiene recursos para afrontarlo; pero varios colegios y bibliotecas públicas unidas y trabajando en colaboración pueden lograrlo. De hecho, estos creadores mencionados anteriormente han visitado Cantabria estos años y lo han hecho de esta manera. Para ello hemos contando con la inestimable colaboración de los integrantes de la Revista Peonza.
























Jesús Gabán, 1998.


El grado de comunicación con el artista va a determinar nuestros planteamientos y actuaciones futuras. Los distintos niveles son válidos, quiere ello decir que lo importante es lo que hagamos con los libros, la relación que se establezca entre ellos y los niños, lo demás es secundario. Qué duda cabe que cuanto mayor sea la relación con el artista, más se enriquece el Proyecto, y no podemos engañarnos, completar la actividad con la visita del creador es algo inolvidable para todos, que trasciende el ámbito de lo escolar; pero eso sólo es la guinda, el pastel es lo primero.


         3-Documentación


El siguiente paso consiste en realizar un trabajo de búsqueda de información. Recopilamos artículos, entrevistas, comentarios, todo aquello que nos pueda enriquecer sobre su vida, ideas, trabajo, opiniones de diferentes temas... En internet podemos encontrar entrevistas, reseñas, comentarios, artículos… Además, intentamos conseguir todos los libros que haya escrito o ilustrado y que se ajusten a las edades que van a realizar el Proyecto. Es importante no cerrarse en uno o dos títulos. Es una ocasión perdida limitarse a un número escaso de obras. Lo mejor es ver y leer el mayor número de obras posible ya que así se enriquecerá nuestra conocimiento y disfrute de la obra del artista.


Una vez leída toda la información y todos los libros estamos en disposición de dar el siguiente paso.





David McKee, 1996.
            
          4-Diseño


Después diseñamos las actividades que se van a llevar a cabo en el aula. La información recogida y los libros de cada ilustrador/a determinan el tipo de actividades que preparamos para  que los niños las realicen. Con cada artista hacemos cosas diferentes porque ellos crean  libros distintos. A modo indicativo enunciamos algunas de las  propuestas de trabajo que se han llevado a cabo a lo largo de estos años.
Libro                        Autor                                                Actividad

  1. *”Santino el pastelero” (Asun Balzola): Construir un gorro de pastelero para cada  niño/a y hacer pastas de chocolate.
  2. *”Munia y la señora Piltronera” (Asun Balzola): Dramatizar  la historia de Munia.
  3. *”La Roca” (Carme Solé), Recoger rocas y pintar en ellas lo que llevan escondido en su interior.
  4. *“Tomás y el lápiz mágico”, (Gusti): Construir un lápiz gigantesco para pintar cosas fantásticas.
  5. *“Los dos monstruos”, (David McKee): Pintar móviles de monstruos.
  6. *”Ahora no Fernando” (David McKee). Dibujar nuestros miedos para que se los coma el monstruo...
  7. *”Las fotos de Sara” (Gabriela Rubio). Autorretratos con tinta china y témpera.


Gusti, 1996.


En la actualidad me limito a leer, contar, mirar y ver los libros, nada más. Con los años he ido simplificando las actividades que realizo en este proyecto. Solo busco el encuentro entre  los libros y los niños, sin accesorios. Y para eso solo es necesario tiempo para leer a los alumnos, para que se lean entre ellos. La lectura necesita tiempo y el mayor tesoro que podemos tener es tiempo para leer dentro del horario de clase. Así, página a página, día a día, libro a libro iremos acercando a nuestros alumnos a a obra del protagonista de nuestro Proyecto. Y no estoy hablando de obligar a los niños a que lean determinados libros en casa. NO, ESO NO ES.
¡Cuidado! En este momento también conviene hacer una puntualización,  no se trata de convertir los libros del ilustrador/a y/o escritor/a en fuente de fichas sobre todos los contenidos curriculares que tengamos previstos  para ese tiempo. Es muy importante mantener el encanto, no triturar los libros, ni meterlos en un alambique hasta sacarles la última gota. Eso sería contraproducente y negativo para lograr los objetivos antes expuestos.


   
Gabriel Janer Manila, 1997

       5-Metodología


Ya estamos preparados para comenzar el Proyecto en nuestra clase. La duración  oscila entre quince y veinte días, pero  no es exclusivo, quiere  decir que en estos días hacemos otras actividades que no tienen nada que ver con los libros del ilustrador/a o no, eso queda a criterio de los profesionales de la educación.
La motivación inicial llega con una carta de Asun, Carme, David, Violeta, Gabriela, Pablo, Miquel, Mabel, Antonio, Gonzalo, Alfredo, Leticia o Gusti, en la que nos envía un libro y manifiesta su interés por conocer lo que hacemos, así como nuestra opinión sobre sus libros ( casi siempre esta primera carta suele ser ficticia). A lo largo de este tiempo vamos leyendo los libros y los completamos con la información obtenida.
Los libros que diariamente vamos leyendo se van dejando en el rincón de la Biblioteca, o en la Biblioteca de aula, para que puedan acceder a ellos cuando sientan curiosidad. Durante el tiempo que cotidianamente se dedica a la lectura y en último caso los puedan llevar para su casa en préstamo, como hacen con los demás libros.
Los días van pasando y los creadores se empiezan a convertir en personas conocidas, poco a poco abandonan su carácter ajeno y lejano para convertirse en seres familiares.

                   
                                  Carme Solé, 1995.


        6-Visita

Es estupendo terminar con la guinda que representa la  visita de Asun Balzola, Carme Solé, Gusti, Mabel Piérola, Gabriela Rubio, Jesús Gabán, Noemí Villamuza, Violeta Monreal, Pablo Amargo, Mikel Valverde, Claudia Ranucci, Joan Manuel Gisbert, Joles Sennell, Juan Farias, Gabriel Janer Manila, Gonzalo Moure, Mónica Rodríguez, Roberto Aliaga, Alfredo Gómez Cerdá, Rebeca Luciani, Leticia Ruifernández, Antonio Ventura, Aitana Carrasco, Raquel Díaz Reguera o David McKee a nuestra clase. 



Joles Sennell, 1995.


La motivación que se genera  es enorme, no es comparable con nada de lo que podamos hacer. Pensar que dentro de pocos días vamos a conocer a la persona que crea los personajes que tanto nos gustan, que escribe esas historias que nos apasionan, dispara las ganas de conocer todo aquello que tenga que ver con el artista y sus obras. Preparamos la jornada de la visita con esmero, porque no es un día cualquiera, es un día especial. Acabamos los regalos que le vamos a dar, ultimamos el libro que empezamos a escribir y que él o ella nos va a terminar, decoramos el rincón de los libros con algo festivo y preparamos los medios técnicos (cámara de fotos y de vídeo), para que esos momentos inolvidables vuelvan a pasar por delante de nuestro ojos siempre que tengamos ganas.
Los encuentros en sí son muy fáciles, van solos: los niños muchas ganas, están muy atentos y los artistas les encandilan con sus palabras o sus dibujos. Los encuentros se producen en grupos clase y en la biblioteca escolar, el lugar idóneo para estos momentos.



Gabriela Rubio, 2000.

III-Colofón


Por unos días entramos en un mundo de fantasía, rebosante de sentimientos, color y ternura que impregna nuestra atmósfera y nuestras aguas de tal manera, que subsisten sus sabores  y  su embrujo a pesar del tiempo. 
Muchos son los aspectos que podríamos destacar una vez concluido el Proyecto, pero con la experiencia acumulada estos  cursos, destacamos entre todos los siguientes:

-Para los niños/as es una experiencia personal  inolvidable, queda grabada en su memoria como un hecho importante y a la vez fantástico.
-Llegamos a adquirir tanta información sobre el  ilustrador/a y escritor/a que se convierte en alguien próximo, una persona cercana y familiar.
-Viven la creación literaria y la pictórica de forma directa e intensa.
-Todos se quieren llevar en préstamo los libros del artista para su casa, para leerlos, que se los cuenten o  para mostrarlos a su familia y contarles cosas sobre ellos. 
Al cabo del tiempo, un año por ejemplo, si se vuelven a sacar a la biblioteca los libros de los artistas invitados, continúa el furor por ellos y una avalancha de manos reclaman su derecho a llevarse de nuevo las historias que les han seducido y que se han convertido en un tesoro mucho mayor que un libro.


Mabel Piérola, 1997.

Pintemos de colores la imaginación de nuestros niños/as con el agua de los libros, beberán la vida.






Vídeo de una entrevista a Noemí Villamuza, 2015.




deo de un encuentro con Gonzalo Moure, 2015.



Vídeo de un encuentro con Alfredo Gómez Cerdá, 2016.